L’Alcora impulsa un pionero centro municipal de protección felina

L’Alcora impulsa un pionero centro municipal de protección felina

El Ayuntamiento de l’Alcora ha puesto en marcha un centro municipal de bienestar y protección felina, un recurso pionero de titularidad pública creado para atender una necesidad existente en el municipio y ofrecer una solución estable a gatos abandonados que requieren una atención específica.
Los primeros 30 animales ya viven en las nuevas instalaciones, donde podrán permanecer en las mejores condiciones posibles mientras se continúa trabajando para que encuentren la familia definitiva que merecen.
Se trata de gatos socializados, acostumbrados al contacto con las personas, que fueron recogidos por la Policía Local después de ser encontrados abandonados o sin nadie que pudiera hacerse cargo de ellos. Entre los casos atendidos hay camadas completas dejadas en cajas de cartón, animales de pocos meses y también gatos adultos que anteriormente habían vivido en un hogar.
No son gatos ferales ni animales que puedan incorporarse a las colonias felinas. Además, pese a los esfuerzos realizados para localizar a sus responsables o encontrarles una familia adoptante, ninguno de ellos fue reclamado y no todos consiguieron una adopción.
Compromiso municipal y respuesta a una necesidad real
La concejala de Bienestar Animal, Tica Pons, ha destacado que el nuevo centro «nace para dar respuesta a una realidad que no podía continuar dependiendo únicamente del voluntariado, las protectoras y las familias de acogida».
«Durante años, estas personas y entidades han asumido el cuidado de los animales con una dedicación ejemplar, pero sus recursos son limitados y, en muchas ocasiones, se encuentran saturados. El Ayuntamiento tenía que asumir también su responsabilidad y aportar una solución estable y con vocación de continuidad», ha señalado.
Pons ha incidido en que el proyecto no responde a una cuestión accesoria, sino a una necesidad concreta de protección animal. «Estos gatos necesitan un espacio seguro, una atención individualizada y la oportunidad de encontrar un nuevo hogar. El centro permite ofrecerles los cuidados que requiere cada caso y mejorar su calidad de vida», ha explicado.
Instalaciones, gestión ética y educación
La nueva infraestructura está gestionada por la asociación ADAA y contará con diferentes espacios adaptados a las necesidades de los animales, entre ellos áreas de recuperación, zonas de aislamiento sanitario para aquellos casos que requieran observación veterinaria y espacios de socialización orientados a facilitar su adopción.
El proyecto dispondrá también de apoyo veterinario, un servicio que permitirá garantizar las revisiones, los tratamientos y el seguimiento sanitario necesarios dentro de un modelo de gestión ética y controlada.
La atención individualizada favorecerá su recuperación y mejorará sus posibilidades de adaptación a una futura familia. El centro funcionará, de esta manera, como un espacio de cuidado, transición y segundas oportunidades.
Para facilitar su incorporación a un nuevo hogar, los gatos serán preparados y socializados, favoreciendo procesos de adopción más conscientes, estables y duraderos.
El proyecto continuará creciendo y mejorando progresivamente para adaptarse a las necesidades que se vayan detectando. Además de su función asistencial, tendrá una dimensión educativa y de sensibilización, con actividades dirigidas a fomentar entre la población, especialmente entre los más jóvenes, el respeto hacia los animales, la tenencia responsable y la prevención del abandono.
La concejala ha agradecido públicamente el trabajo desarrollado por ADAA, Huellas Callejeras, las voluntarias, las familias de acogida y las personas encargadas de gestionar las colonias felinas del municipio.
«Durante años han sostenido esta realidad con un esfuerzo silencioso y constante. Este centro también lleva su huella y es una muestra de que, cuando la administración y el movimiento asociativo trabajan de la mano, las soluciones dejan de ser provisionales y se convierten en compromisos reales», ha concluido Pons.