“No nos tocó ni el Gordo ni tampoco la lotería del Niño, pero 2026 empieza con un proyecto que para nosotros es absolutamente emocionante”. Así lo narra Óscar Escrig, el alcalde de un pequeño municipio de la comarca de l’Alcalatén, Figueroles, que ha recibido el calor de la Diputación en forma de acuerdo para financiar la compra del que fuera el molino del Conde de Aranda, también conocido como Molí Vell.
“Es una excelente noticia saber que la sensibilidad de Marta Barrachina está con el pueblo de Figueroles. Que gracias a su interés, los vecinos verán cómo este vestigio de la Edad Media se recupera sin que la compra suponga un coste para la economía de nuestro municipio”.
Escrig no oculta sus sentimientos. “Estoy muy feliz. La compra del inmueble es ya una realidad. También gracias a sus propietarios, con los que hemos llegado a un acuerdo que es en beneficio del conjunto de nuestro pueblo. A todos ellos debemos que Figueroles hoy sea el propietario de este patrimonio datado entre el siglo XIII y XIV y que ya nunca se pierda. Es orgullo, identidad e historia viva”.
La firma del acuerdo con Diputación, en trámites, no ha impedido que el consistorio ya formalice la compra. “Ahora el objetivo es iniciar su recuperación para conseguir su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)”. “Queremos garantizar su protección legal y preservar este inmueble emblemático del patrimonio local. Asimismo, queremos poner en valor el molino y hacerlo visitable, integrándolo en el entorno natural y cultural de la Ruta Natural de l’Aigua”.
Pasado, presente y futuro
El paso dado por Figueroles permite “compartir historia desde el presente para mirar al futuro. Nuestros hijos deben saber quiénes fuimos y sentirse orgullosos para labrar un mañana de oportunidades”. Y hacerlo “poniendo en valor aquello que nos reconoce. Sin memoria no hay futuro”, declara el alcalde.
El Molí Vell fue el primer molino harinero instalado en el territorio y tuvo un papel esencial en la vida económica y social de la comarca. Como señores feudales de la Tenencia de l’Alcalatén, los Urrea fueron propietarios del molino y del uso del agua del río, obligando a los vasallos a moler el grano en estas instalaciones. Posteriormente, el inmueble pasó a la Casa Ducal de Híjar en 1798 y, en 1854, a manos privadas.
A lo largo de su historia, el edificio tuvo diferentes usos. En 1919, vecinos de Figueroles instalaron en el molino una minicentral hidroeléctrica que comenzó a suministrar energía eléctrica al municipio el 12 de agosto de ese mismo año. En 1932, la empresa Valenciana LUTE —actual Iberdrola— adquirió la concesión, manteniéndose el generador en funcionamiento hasta 1944. “Y su historia no debe cesar”, ha concluido Escrig.